¡Madre mía, tienes a Amy en el colmillo!

Jueves, 15 Mayo 2008

 

Tengo la impresión de que últimamente, este blog se ha convertido en una oda a las cosas escalofriantes, pero es que parece que el mundo se ha empeñado en dejarme constantemente con la boca abierta. Y en este caso, nunca mejor dicho.

¿Hasta qué punto llega tu fanatismo por tu cantante o actor favorito? Reconozco que soy bastante discreta en esto de la admiración de mis ídolos. También creo que es cuestión de edad (de cría era una fan enloquecida, pero eso debería ser tema para otro post y puede que un día lo sea), pero lo mío no llega más allá de comprarme su disco y escucharlo hasta aburrirme yo y los que tengo alrededor o de ir a ver una determinada película el día del estreno.

Pero, por lo visto, como todo en este vida, hay gente para la que mi concepto de fan se queda muy, muy pequeño. Sin pretender ser obscena (no son horas), en un momento de su vida se dicen “Me encantaría tener a Amy Winehouse (por ejemplo) siempre en la boca y que al sonreir, ella siempre estuviera allí”. ¿No es algo que tú te hayas dicho nunca? Pues eres un raro, porque hay gente que se lo dice continuamente. Y para cubrir esa necesidad acuciante, el artista Steve Heward ha decidido crear esto:

 

tatudientes

 

Por el módico precio de 50 eurillos, Steve te pone a tu ídolo a pedir de boca. ¿Y qué hacer si con los años decides que ya has tenido bastante? Afortunadamente, se trata de fundas dentales, con lo que podrás deshacerte de él y guardarlo en un cajón.

Se me plantean una serie de preguntas:

1. ¿Quién será tan fan de la Reina de Inglaterra como para tenerla en la boca?

2. Dado que hace varios años que Lady Di pasó a mejor vida ¿Cómo se te quedará el aliento al tenerla en la boca?

3.  Dados los problemas alimenticios de Amy Winehouse, ¿cómo llevará eso de estar todo el día entre comida? Por no hablar de lo que opinará Victoria Beckham de tener ahí a su marido.

4. ¿Cuáles serán los equivalentes españoles de esta idea? ¿La Reina, Letizia quizás? Supongo que tras una tirada de Marichalares, hubieran tenido que desecharlos.

Siento que el post haya salido de lo más escatológico, aunque, sinceramente no sabéis lo que me he tenido que contener para no poner aún cosas peores.

Vosotros que opináis: ¿inspirador o espantoso?


Sexo en Nueva York inunda el Vogue americano

Martes, 13 Mayo 2008

 

Acabo de aterrizar, después de un espantoso día que, al igual que el de ayer, la tecnología  me ha impedido tener ningún contacto ni con la blogosfera ni con internet en general. Pero el día deparaba algo interesante cuando ya estaba acabando. He encontrado este estupendo edito del Vogue americano, por obra y gracia de Annie Leibovitz y con Carrie y Mr. Big como protagonistas. Nos adelanta cómo sería la luna de miel de la pareja. Fans de la moda en general y de SATC en particular, espero lo disfrutéis tanto como yo:

 

sex-city-vogue1

Traje chaqueta de Chanel, sombrero de Lanvin y Zapatos de Balenciaga.

 

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Vestido de seda y satén y zapatos de Nina Ricci

 

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Vestido de plumas y tul de Alexander McQueen

 

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Vestido de Narciso Rodriguez

 

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Vestido de satén y organza de Marchesa

 

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Vestido de chifón de Versace

 

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Vestido de noche de chifón de Dolce y Gabbana

 

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Vestido dorado de chifón de Versace

No sé con cuál me quedaría porque me encantan todas. Bueno, ya queda menos para el estreno, aunque se esté haciendo eterno…

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100 posts

Lunes, 12 Mayo 2008

 

Me llena de orgullo y satisfacción decir que he llegado a los 100 posts. Nunca, cuando comencé con esto del blog me pude imaginar que llegaría tan lejos. Buscar 100 temas distintos sobre los que escribir, al menos una foto para cada tema con la que ilustrarlo y poco a poco, ir consiguiendo que hubiera gente que lo leyera, no niego que haya sido complicado, pero también ha sido muy gratificante.

Y tomando la idea de Chicochuc, me visto de gala para celebrar estos 100 posts, con este vestido de Armani Privé de la actual colección de verano:

 

armani prive spring 2008

 

El fin de semana ha sido de lo más enriquecedor y he cargado las pilas al menos para superar la astenia primaveral, aunque la verdad es que el tiempo no ha acompañado precisamente. Claro que en Vitoria, que llueva es lo que toca, y lo extraño habría sido verla con un calor irrespirable. La ciudad me ha parecido mágica, y el clima lluvioso creo que le favorece. Hemos comido cosas deliciosas, que también es lo que toca por el norte, hemos bebido más de lo recomendable y nos hemos reído mucho. Todo ha sido estupendo y los anfitriones han estado muy por encima de lo que suelen serlo los anfitriones a lo que se les invade casa y tiempo. Ha sido un fin de semana tan inspirador que me he lanzado nuevamente a mi abandonados escritos con un entusiasmo que no tenía desde que empecé con ellos.

Con el blog no me ha pasado algo similar, desgraciadamente, porque la tecnología se ha puesto en mi contra y me ha impedido navegar, responder comentarios y leer los blogs de cada día. Espero que, tras la visita técnica con la que la empresa nos ha obsequiado esta tarde, las cosas vuelvan a su cauce y pueda escribir un post más “normal” a partir de mañana.

Pero bueno, como hoy estoy de celebración con ese vestido tan estupendo y que me sienta como un guante (mejor que a la modelo, lo juro), me iré de fiesta con él y espero no terminar como Kate Moss, cuando destrozó su Dior Vintage, dejándolo hecho trizas tras una fiesta como las que sólo ella sabe disfrutar. Giorgio no me lo perdonaría.

¡Feliz Semana!


Desastres estéticos de la adolescencia

Martes, 6 Mayo 2008

 

thebreakfastclub2

 

El otro día, viendo unas fotos antiguas, me di cuenta de cómo ser asidua fan de la moda puede acarrearte consecuencias dañinas a largo plazo. No es que me arrepienta de haber intentado seguir los dictados de la moda, pero los daños retinianos de algunas de las imágenes me han hecho pensar y decidirme a hacer una confesión:

Sí, se llevaba y sí, yo lo llevé. A saber:

- Hombreras: me da igual que digan que vienen con fuerza. En su momento no me las quitaba pero me niego a volver a colocármelas. Las llevaba con todo: camisetas, camisas, jerseis, incluso con el chándal del colegio. Tenían que ser enormes y nos convertían sin remedio en jugadoras de rugby. Y lo peor es que no concebíamos ninguna prenda sin ellas.

-Pantalones vaqueros lavados a la nieve: las costuras exteriores eran oscuras, pero el lavado a la nieve hacía un efecto en el interior del pantalón como si hubiera nevado ácido sobre la tela y lo hubiera dejado descolorido, casi blanco. Supliqué y supliqué hasta que conseguí unos y he de confesar que tuve el kit completo: pantalón, cazadora e incluso mochila.

-Camisetas XXXXXL: no era suficiente con que quedaran amplias, tenían que ser gigantescas, con un largo casi por la rodilla y con las mangas cubriendo prácticamente los codos (y hablo de camisetas de manga corta). Para que quedaran estupendas, tenían que incluir las hombreras, claro.

-Combo jersey de rayas anchas + falda de maxipana: el jersey era enorme, por supuesto, con unas rayas que bien podían ser azul y rosa, rosa y gris o azul y verde. Dependiendo del color de las rayas, así sería la minifalda, que tenía que quedar por encima de la rodilla y ser de una pana anchísima. Eras lo más si a el conjunto le unías unos leotardos del color de la falda. De lo más favorecedor.

-Zapatillas Victoria sin cordones: recuerdo que cuando salí de casa, mi madre me miró horrorizada los pies y exclamó “¡Nena, te has dejado los cordones en casa!”. Y yo le repliqué “No mama, si es que se llevan así”. Excuso explicar la mirada que me lanzó mi madre. Y yo tan feliz y tan moderna.

-Zapatos de Frankestein: los más pudientes llevaban las Doc Martens, pero los demás, nos apañábamos con una copia cutre y zapatil. Si te los ponías con falda y medias, no había nadie más in que tú en todo el barrio.

-Mochilas XXS: Si todo lo demás era enorme, la mochila era minúscula. Quedaba ahí, como un bultito insignificante en la espalda y tenías que apretujar todo lo que querías meter en un espacio ínfimo. El summum de la modernidad eran las que tenían estampado de ositos y había que llevarlas únicamente colgadas de un hombro.

-Veinte llaveros para una llave: En una oda a la enormidad, también los llaveros eran extremos, y cuántos más llevaras, mejor. Quedaba guay llevar las llaves dentro del bolsillo del pantalón (lavado a la nieve, por supuesto) y los llaveros colgando hasta la mitad de la pierna. Si tenías un hermano menor, incluso podías corgarte su chupete o su zapatito, aunque esto era siempre en la versión más pija.

-Tupés+permanente: En mi primer día de instituto, vi a una chica permanentada con el tupé más grande que había visto en mi vida. Y yo pensé, “Yo también quiero”. Contaba con la ventaja de tener el pelo rizado, pero mi delirio me llevó a hacerme una permanente llamada ricci, que consistía en unos ricitos minúculos y que encogía el pelo hasta el punto de que llegué  a parecer el sexto miembro de los Jackson Five. Tardó tanto en crecer, que si observo mi pelo con detenimiento, yo creo que aún quedan restos de la permanente ricci. Para conseguir el tupé, invertí mi economía en laca, así que puedo decir orgullosa que yo fui antes que Tamara (la mala), y que contribuí a abrir el agujero de ozono como la que más. Yo creo que desde entonces, Al Gore me mira raro.

Como en la moda no se puede nunca decir que no llevaré tal o cual cosa, me cuido muy mucho de jurar que nunca volveré a repetir estos desastres estéticos, pero casi podría prometerlo. Casi.

¡Feliz martes!


Cosas escalofriantes que sólo un japonés es capaz de hacer

Miércoles, 30 Abril 2008

 

Que los japoneses son los habitantes del mundo más valientes a la hora de asumir tendencias es un hecho. Cuentan con una falta de sentido del ridículo que nos da mil vueltas a los occidentales, y más aún a los españoles. Son radicales y arriesgados y no tienen miedo de llegar al límite en su modo de vestir o en llevar sus aficiones a extremos de lo más kitsch.

Hace unos meses leí que habían nombrado a Hello Kitty embajadora de UNICEF en Japón y no me extrañé, porque nada me extraña de los japoneses, pero hay cosas que me siguen impactando:

 

uñas hello kitty

 

No puedo dejar de pensar cómo tiene que ser el proceso mental de alguien para llegar a eso: te levantas una buena mañana, te miras a las uñas y piensas “Qué aburrimiento, no quiero llevar las uñas como todos los días, quiero algo especial“. Y especial para la mente japonesa es eso. ¿Por qué pintarte las uñas de colores, si puedes hacer algo como eso?

También le he andado dando vueltas a la operatividad de las uñas. ¿Puedes tener una vida normal con algo así en las manos?  Por no hablar de cuestiones de higiene o básicas como comer con cuchillo y tenedor (o con palillos en su caso).

Y lo peor es que ella está tan feliz…

No me gusta nada Hello Kitty, aún la soporto apenas en artículos para niños, pero no entiendo como hay adultos que siguen teniendo productos suyos. Y lo peor es que no hay nada que se niegue tanto a desaparecer como este gatito cursi. Cuando yo era niña ya andaba dando la lata por ahí, y no me puedo creer que siga tan presente. Sinceramente, siento escalofríos cada vez que la miro. Además, parece que últimamente copa todos los posts, porque el lunes ví uno de Miss at la playa sobre gata en cuestión.

Una cosas más: si queréis leer un post divertido sobre uñas, os recomiendo el de raquel-gratistotal. La mayoría supongo que lya lo habréis leído, pero si no es así, os váis a reir.

¡Feliz puente, nos vemos el lunes!

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